-Leti, mira qué nick más molón se me ha ocurrido para Twitter: FLiP6
-Anda Leonor, ve a jugar con tu padre mientras yo me pienso si le pego una colleja o un capón con nudillo.
¿Es que hay que hacer algo? Yo creo que sí. Creo que hay que desmontarle el templo a Iglesias aunque sea difícil. El tipo sabe hablar y es telegénico, dos cualidades que no son demasiado comunes en los políticos españoles (¿quién fue el último? ¿Suárez?). Es relativamente fácil debatir desde la demagogia como hace él y no parece que nadie se atreva a discutirle de verdad. ¿Quién podría debatir con él? ¿Bertín Osborne? Es el que más se ha acercado y porque no ha sido con él directamente sino con una simpatizante... una groupie de la estrella de rock en que se ha convertido Iglesias. -INTERMISSION GEEK: Me ha venido a la mente la imagen de Pablo Iglesias como Gaius Baltar rodeado de acólitas en Battlestar Galáctica. ¿Y si el tipo este se ha metido en política para f.....?-
Sí, reconozco que pisar callos como está haciendo magistralmente Pablo Iglesias es algo que necesitaban los políticos de este país. Está subiendo, al menos, el nivel de exigencia dialéctica y de explicaciones debidas al electorado que había hasta ahora. Pero eso no esconde que la alternativa que él representa da miedo, mucho miedo. Por lo que dice y defiende y, sobre todo, por cómo lo acoge el público en general.
Toma Venezuela como modelo y a sus seguidores no se les enciende ni una bombillita de alarma. Dice que no le gusta el duopolio mediático que hay (el que lo aupó a la fama y le dio su victoria electoral) y que él defiende que los medios sean servicios controlados por el estado y los periodistas le aplauden con las orejas. La Guardia Civil lo tiene fichado como persona de contacto de una organización filoterrorista y sus votantes se multiplican. Dice que la democracia se inició gracias a la guillotina y aquí paz y después gloria (no entremos en los errores y tergiversaciones en las que cae Iglesias en ese vídeo: la democracia moderna se inicia en los EEUU y no en Francia y olvida que el propio Robespierre que él define como "gran revolucionario" fue también guillotinado). Él, profesor de universidad en España (y como tal, perteneciente a una élite endogámica ajena a evaluaciones de rendimiento y resultados) acusa de casta a los políticos (que al menos son votados cada 4 años con los mismos mecanismos que le han dado a él el poder ahora) y a nadie le chirría. Como tampoco parece motivo de sospecha el desmesurado culto a la personalidad que fomenta.
Repito, Love Will Tear Us Aznar tiene unos montajes geniales.
Me cuesta horrores abstenerme de hacer una Reductio ad Hitlerum pero al menos me gustaría que no se obviara que, aunque España está mal, siempre puede estar peor.

