Cuando allá por 2004 me
identificaba con la singularidad del Grasas, casposo personaje cínico que
caricaturizaba el pragmatismo y la funcionalidad del geriatra, frente a Jo,
internista meticulosa con una alta dosis de neuroticismo, nunca me imaginé que
Roy Basch y yo tendríamos tantas cosas en común. Samuel Shem (tiene wikipedia)
es el seudónimo de un autor de culto en norteamérica y sus obras de la Casa de Dios y Monte
Miseria son consideradas la biblia entre los estudiantes de medicina. Aquí se
trata de textos gamberros, proscritos por sectores de una medicina rancia y
paternalista, poco ávida de autocrítica, y que señala como paradigmática una especialidad marginal
en nuestro sistema como la geriatría. ¿Para qué vale un geriatra?... “si llevo
toda la vida viendo viejos, me vas a decir tú a mi chaval, cómo tengo que
hacerlo”. Comentarios de este tipo percutían mi tímpano y cincelaron mi cinismo
durante mis primeros años trabajando como geriatra por las montañas del
occidente asturiano Jarrio rules
En Cataluña, not in Spain, lo sociosanitario no es un constructo, sino
construcciones con geriatras en ellas. Lo viví en Granollers. Un privilegio.
Ahora, como Roy, convivo entre
locos y loqueros, una delgada línea que recorro con frecuentes flashbacks de
las vivencias de este personaje cuyo espíritu crítico, gamberro y reaccionario
me tiene cautivado. Os dejo las leyes de la psiquiatría de Monte Miseria
Mi primera aventura en forma de
post se la debo por demasiadas casualidades imprevistas a esta saga. Por otra
parte es un honor compartir espacio con tanta cultura y puntos de vista
diferentes.
