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viernes, 13 de noviembre de 2015

Facultades de MIRicina



     Hace unos meses, a propósito de otra convocatoria más de MIR-EIR-PIR et al., leí este post Médicos técnicos y enfermeras humanistas. El MIR entre líneas y surgieron una serie de comentarios posteriores. En Twitter la limitación de caracteres es un filtro estupendo para prosas veleidosas y arborizadas como la mía. Me veo obligado a reescribir varias veces el comentario para adaptarlo a las normas de juego y de cuando en vez, surge el  "conceto como conceto". Facultades de MIRicina.

     La MIRicina como algo relacionado con la medicina y circunscrito  al período de preparación del examen MIR es harto conocido. Ocurre que se comprimen en un sólo examen muchas asignaturas para cuya respuesta paradójicamente la experiencia clínica no es un factor favorecedor. Durante la carrera de medicina uno asumía que en los meses siguientes a finalizar sexto tendría que dedicarse a escudriñar en asignaturas memorizando de modo dirigido porcentajes “preguntables” de enfermedades raras y sobre todo entrenarse para responder a “preguntas tipo test con 5 opciones que cuentan negativo 1 de cada 3”. Era clave conocer cuándo podías arriesgarte si dudabas entre 2, 3 o 4 respuestas. Resulta bochornoso recordarlo, sobre todo teniendo en cuenta que a lo que nos dedicamos con posterioridad no tiene mucha relación con esto. Pero durante la carrera se estudiaba medicina. 
     
     Desafortunadamente contacté con la MIRicina en dos ocasiones, la primera allá por 2003 y la segunda ocho años más tarde. El examen presentaba pocos cambios, pero me sorprendieron los opositores. Eran auténticos expertos en MIRicina. Habían empezado a recorrer sus entresijos ya durante la carrera de ¿medicina?.

     Como en casi todo lo que sucede, varios factores podrían contribuír a explicar esta situación. Los tentáculos de las diferentes academias, cada vez más y mejor publicitadas,  respondiendo a una doble llamada, la demanda de alumnado y lamentablemente la de los programas de formación de las universidades. Tanto las tradicionales como las emergentes bareman su excelencia publicitando el ratio de alumnos que “colocan” entre los N-primeros puestos del MIR, incluyendo un culto al número con la firma de la matrícula. Además  coherentemente han “adaptado” aspectos de la formación que van más allá de reconvertir los exámenes a “preguntas tipo test con 5 opciones que cuentan negativo 1 de cada 3”. Hay MIRicina desde el primer día. Imagino que esto tiene repercusiones en la formación del personal, y por ende en el usuario al que tratará…¿contará negativo?.  Lo contrario sería contraintuitivo. En la MIRcina no tienen cabida los enfermos, sólo las enfermedades y preferentemente raras. Muy operativo todo.